27 junio, 2006

The Mummy Returns (o Cómo ser escatológico)


(Previsible secuela de una primera entrega ya fallida)

Después de semanas y semanas sin tener fin de semana (soy consciente de la paradoja, pero creo que se me entiende igual, ¿no?), este domingo me lo pasé, no literalmente pero no por falta de ganas, rascándome los cojones. No es que estuviera mucho por casa, tampoco, pero ya sabemos cómo es la (mala) educación de la gente últimamente, que todo el mundo se rasca lo que le pica por dondequiera que va. Así que, para no ser menos, me armé de valor y me uní a la causa. Y qué gustito que da.

El viernes por la tarde-noche, como algunos sabrán (y como algunos pocos tuvieron la mala idea de comprobar), junto con mi jefe fuimos a hacer una colaboración en un programa de radio supuestamente cultural llamado L.H.V. que, hablando en plata, estaba a tomar por culo. Llegamos tarde, uno de los presentadores no paró de hacer cagadas históricas en las dos horas que duró el programa, el otro se quedó bastante cerca de afirmar que los catalanes somos la nueva raza aria, pasaron un par de canciones del nuevo CD de Serrat, un tipo habló de Shakespeare como quien habla de sus hemorroides, y a las 21:00 en punto salíamos de la radio con una buena dosis de autoestima nacional en la sangre y, por qué no decirlo, el trasero bastante húmedo.

Luego me fui a casa de un amigo que quedaba cerca de allí y estuvimos hasta las 8 de la mañana repasando toda la discografía de Jethro Tull y desvariando sobre temas varios. Llegamos a las mismas conclusiones que siempre. A las 8:30 estaba saliendo de allí con un petardo en el culo y ojeras austerianas para llegar puntualmente a las 9:00 al Casal. Hablé un rato con mi padre y saludé a Biel telefónicamente (que me contestó con un entusiasta “¡aggaaaah ooh!”), y luego empecé a barajar las opciones habidas y por haber para lo que quedaba de sábado. Hasta las 13 estuve esperando la eterna llamada de M., desde Barcelona. No hubo suerte.
Por la noche yo ya iba medio zombie, pero todavía me quedaron fuerzas para convencecer a L. de que viniera a cenar y trajera alguna buena peli. Me dormí nada más aparecer los créditos de Rocco y sus hermanos, y me perdí la comida china.

Domingo, De Puta Madre: Desayuno, Paseo y Música. Y lectura. Me pulí Washington Square (que me lo regalaron mis padres hará cosa de dos años y todavía no lo había ni ojeado) y empecé con Bearn o La sala de les nines, por recomendación de Q. Siguen en lista de espera: Laura a la ciutat dels sants, Memorias de una joven formal, Els desarrelats y La música de l’atzar, entre muchos otros.

Felicitar a mi hermano por el curso cojonudo que ha hecho, aun a riesgo de que luego me odie por ello y me haga vudú. También a L.Y., que cumplió 20 años el 22 de este mes. Y a mi padre, que cumple 44 (!) el día 1. Y a N., que cumple 26 el día 2. Y a F., que no sé cuántos cumple.

Nos seguimos leyendo por aquí y, si todo va bien, nos vemos las caras en diciembre.

(Guiño privado: ¡sos grosso, man!)


P.D. Me olvidaba: ¡qué tensión el Argentina-México!
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