No siempre es así
Para Lak, o de Lak, o con Lak.
Hay días en los que no me atrevo a abrir el cajón de la
mesa de noche
por temor a encontrar la pistola con la que debería pegarme
un tiro.
Últimamente las noches me mantienen literalmente en vilo,
y los amaneceres se me echan encima como perros furiosos,
arrancándome pedazos de mí mismo,
buscándome con saña el corazón.
La luz no hace más que enfurecer a esos perros enloquecidos
que no son exactamente las mañanas,
sino lo que ellas alumbran o provocan:
la memoria de dientes amarillos,
el remordimiento de fauces rencorosas,
el miedo de letal aliento gélido.
Hay mañanas que no deberían amanecer nunca
para que la luz no despierte lo que está dormido,
lo que estaría mejor dormido
y aún en el sueño vela, acosa, hiere.
Ángel González
P.S. Cuántos González...
Hay días en los que no me atrevo a abrir el cajón de la
mesa de noche
por temor a encontrar la pistola con la que debería pegarme
un tiro.
Últimamente las noches me mantienen literalmente en vilo,
y los amaneceres se me echan encima como perros furiosos,
arrancándome pedazos de mí mismo,
buscándome con saña el corazón.
La luz no hace más que enfurecer a esos perros enloquecidos
que no son exactamente las mañanas,
sino lo que ellas alumbran o provocan:
la memoria de dientes amarillos,
el remordimiento de fauces rencorosas,
el miedo de letal aliento gélido.
Hay mañanas que no deberían amanecer nunca
para que la luz no despierte lo que está dormido,
lo que estaría mejor dormido
y aún en el sueño vela, acosa, hiere.
Ángel González
P.S. Cuántos González...


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