10 abril, 2007

Tú, que hieres


Arrebatadamente te persigo.
Arrebatadamente, desgarrando
mi soledad mortal, te voy llamando
a golpes de silencio. Ven, te digo

como un muerto furioso. Ven. Conmigo
has de morir. Contigo estoy creando
mi eternidad. (De qué. De quién.) De cuando
arrebatadamente esté contigo.

Y sigo, muerto, en pie. Pero te llamo
a golpes de agonía. Ven. No quieres.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te amo

a besos de ansiedad y de agonía.
No quieres. Tú, que vives. Tú, que hieres
arrebatadamente el ansia mía.



Blas de Otero.

1 Comments:

Blogger Àlex Masllorens said...

Molt xulo el poema.
¿Com et va? ¿I el retorn? ¿I Buenos Aires?

abril 12, 2007 6:51 a.m.  

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