13 noviembre, 2006

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"Por la mañana, obstinados todavía en la duermevela que el chirrido horripilante del despertador no alcanzaba a cambiarles por la filosa vigilia, se contaban fielmente los sueños de la noche. Cabeza contra cabeza, acariciándose, confundiendo las piernas y las manos, se esforzaban por traducir con palabras del mundo de fuera todo lo que habían vivido en las horas de tiniebla. A Traveler, un amigo de juventud de Oliveira, lo fascinaban los sueños de Talita, su boca crispada o sonriente según el relato, los gestos y exclamaciones con que lo acentuaba, sus ingenuas conjeturas sobre la razón y el sentido de sus sueños. Después le tocaba a él contar los suyos, y a veces a mitad de un relato sus manos empezaban a acariciarse y pasaban de los sueños al amor, se dormían de nuevo, llegaban tarde a todas partes."


Rememorant Rayuela...

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Que curioso, a mi me sucede una cosa parecida últimamente. Me dicen que sueño mucho, que me muevo todavía más, que gesticulo, que largo sonidos rarísimos. Y luego, a veces, hacemos el amor. Aunque la mayoria, no pasamos de darnos la mano, casi sin darnos cuenta.

noviembre 13, 2006 1:13 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

La Maga sepeinaba, se despeinaba, y se volvía a peinar. Pensaba en Rocamadour, cantaba algo de Hugo Wolf (mal), me besaba, me preguntaba por el peinado, y todo eso era ella indisolublemente mientras yo ahí, en una cama deliberadamente sucia, bebiendo una cerveza deliberadamente tibia, era siempre yo y mi vida, yo con mi ivda frente a la vida de los otros. Pero lo mismo estaba bastante orgulloso de ser un vago consciente...

noviembre 16, 2006 8:34 a.m.  

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